Maravillas del mundo
Maravillas del mundo
Antiguas
Las siete maravillas del Mundo Antiguo fueron un conjunto de obras arquitectónicas y escultóricas que los helenos, especialmente los del período helenístico, consideraban dignas de ser visitadas. A lo largo del tiempo distintos autores confeccionaron diferentes listados, pero el definitivo no se fijó hasta que el pintor neerlandés Maerten van Heemskrerck, realizó en el siglo XVI siete cuadros representando a las siete maravillas. Esas siete maravillas fueron la Gran Pirámide de Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa en Éfeso, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría.
Los restos y evidencias que han quedado de dichas obras varían mucho de unas a otras. Una de ellas, los Jardines Colgantes de Babilonia, plantea dudas sobre su existencia real, al menos en la ciudad de Babilonia. De las dos estatuas de la lista no se conserva ningún resto, aunque sí representaciones en monedas de la escultura en honor a Zeus . De los cuatro edificios de la lista han llegado hasta el siglo XXI descripciones, planos, representaciones, restos y en un caso, la Gran Pirámide de Guiza, la mayor parte de su construcción.
No eran maravillas si no obras que ver
Las 7 maravillas son:
- Las pirámides de Guiza
- Los jardines colgantes de Babilonia
- El templo de Artemisa
- La estatua de Zeus
- El mausoleo de Halicarnaso
- El coloso de Rodas
- El faro de Alejandría
Las pirámides de Guiza
De las siete maravillas del mundo del mundo antiguo, tan solo han llegado hasta nosotros las pirámides de Guiza, unas inmensas moles de piedra que, si bien han perdido gran parte del recubrimiento original de piedra caliza blanca y de los templos que las rodeaban, todos ellos en ruinas, todavía hoy en día continúan asombrando a quien las contempla.
Los jardines colgantes de Babilonia
Majestuosas arboledas y fuentes barrocas suspendidas de arcos entrelazados, el espejismo del montañoso paisaje persa transportado a la árida meseta mesopotámica… Sin duda, los jardines colgantes de Babilonia aunaban la maestría de la ingeniería con el romanticismo de los sueños.
El templo de Artemisa
El templo de Artemisa se incluyó entre las siete maravillas gracias a la majestuosidad de sus formas arquitectónicas y sus imponentes dimensiones, pues no en vano fue el templo más grande jamás construido por los griegos, mayor incluso -con diferencia- que el propio Partenón de Atenas.
La estatua de Zeus
Hacia el año 437 a. C Fidias, exiliado de Atenas por motivos políticos, se dirigió a Olimpia para atender el encargo de los responsables del santuario de Zeus e iniciar las obras de lo que con el tiempo acabaría convirtiéndose en una de las siete maravillas de la antigüedad: la estatua de Zeus en Olimpia.
El mausoleo de Halicarnaso
El mausoleo de Halicarnaso, en la costa sudoccidental de la actual Turquía, se construyó para albergar los restos de Mausolo, soberano de Cana, y se concluyó en el 353 a. C., ya muerto aquél, de la mano de Artemisia, hermana y esposa suya a un mismo tiempo.
El coloso de Rodas
De las siete maravillas de la antigüedad, el coloso de Rodas es tal vez de la que menos se sabe, y ello es debido a que no nos ha llegado testimonio alguno de la época en la que permaneció en pie. Además, a diferencia de otras muchas estatuas de la antigüedad grecorromana, se cree que nunca se llegó a hacer una copia.
El faro de Alejandría
El faro de Alejandría se ha calificado tradicionalmente como la séptima maravilla del mundo antiguo. Concebido para conducir a los barcos hasta el puerto de Alejandría, se dice que su construcción llevó quince años y costó la enorme suma de ochocientos talentos.
Modernas
Se denominan las nuevas siete maravillas del mundo moderno a los monumentos que resultaron ganadores en un concurso público e internacional celebrado en 2007, inspirado en la lista de las siete maravillas del mundo antiguo y realizado por una empresa privada de nombre New Open World Corporation. Más de cien millones de votaciones, a través de Internet y SMS, dieron como resultado esta nueva clasificación. La iniciativa partió del empresario suizo Bernard Weber, fundador de la empresa".
Las siete maravillas del mundo conocido por los griegos helenísticos fueron seleccionadas por el pintor neerlandés Maerten van Heemskrerck en el siglo XVI en una serie de siete cuadros, que muestran las obras arquitectónicas y escultóricas que marcaron un antes y un después en la historia.
Las 7 maravillas del mundo
- Chichén Itzá, en la península de Yucatán (México).
- El Coliseo, en Roma (Italia).
- La estatua Cristo Redentor, en Río de Janeiro(Brasil).
- La Gran Muralla China, en China.
- Machu Picchu, en Cuzco, (Perú).
- Petra, en Jordania.
- El Taj Mahal, en la ciudad de Agra (India).
Taj Mahal

Construida entre los años 1631 y 1654 en la ciudad india de Agra, en el estado de Uttar Prades, el Taj Mahal está considerada una de las edificaciones más hermosas del planeta. Muchos desconocen, sin embargo, que en realidad es un gran mausoleo de mármol blanco que el emperador mongol Shah Jahan hizo construir en honor a su esposa favorita fallecida durante el parto de su último hijo. Sus casi ocho millones de visitantes la convierten en la principal atracción turística de la India.
Coliseo

Escenario de luchas de animales y gladiadores, batallas navales y representaciones teatrales, el Coliseo ha llegado a nuestros días consolidado como el símbolo de la Roma imperial. Y es que el mal estado de este anfiteatro, que hace dos mil años llegó a acoger a 55.000 espectadores, no ha conseguido despojarlo de su majestuosidad. Su entramado de túneles subterráneos, rampas y ascensores nos da pistas de la complejidad de una obra que es visitada cada año por cinco millones de viajeros de todo el mundo.
Machu Picchu

La visita a la ciudad sagrada de Machu Picchu, la antigua ciudadela inca descubierta por Hiram Bingham en 1911, justifica por sí sola el viaje a Perú. Levantada a mediados del siglo XV sobre una montaña de granito, a 2.500 metros sobre el nivel del mar, ofrece una imagen impresionante. Se encuentra en una meseta interior de la selva amazónica, a 130 kilómetros de Cuzco, por lo que acceder a ella, recorriendo 43 kilómetros a través de la cordillera de los Andes, es toda una aventura. El Camino Inca puede recorrerse en tren -a bordo del Hiram Bingham- o a pie, en una ruta que se prolonga durante varios días, por caminos empedrados a través de montañas, bosques y ríos.
Cristo Redentor

Enclavado en el corazón del Parque Natural de Tijuca, en lo alto del cerro del Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, el Cristo Redentor es el emblema indiscutible no solo de Río de Janeiro, sino de todo Brasil. Y es que sería impensable imaginar la ciudad carioca sin el abrigo de esta longeva escultura art déco, a punto de cumplir los 87 años. Su construcción fue considerada en su día, una obra titánica, por las duras condiciones de trabajo, casi sin espacio para el andamio y en una cumbre a la que solo se accedía por caminos escarpados en la montaña y en la que soplaban fuertes vientos.
Petra

Gran Muralla China

Caminar por la Gran Muralla es uno de los sueños más comunes entre los españoles, según diversas encuestas realizadas entre los viajeros. Y es que esta impresionante obra diseñada para proteger a China de ataques exteriores, supera los 21.000 kilómetros de longitud y se extiende desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi. Las cifras que rodean a la Gran Muralla son de vértigo: algunas fuentes elevan el número de fallecidos en su construcción, entre los siglos XV y XVI, a diez millones de obreros.
Chichen Itzá

Chichén Itzá es, sin lugar a dudas, el sitio arqueológico más famoso del Yucatán y la joya más preciada de la cultura maya. Fundada a principios del siglo IV y abandonada en el año 1250, refleja su época de mayor esplendor a través de edificios como el Castillo (la Gran Pirámide), el Patio de Juego de Pelota Maya, el Templo de los Guerreros con el Chacc (figura de Dios), el Cenote Sagrado - altar de sacrificios que incluían los humanos- y el observatorio astronómico, el Caracol. Durante los equinoccios de otoño y primavera, el sol crea la ilusión de una serpiente ascendiendo o descendiendo por las escaleras de esta pirámide, en un espectáculo que atrapa cada año a miles de turistas.

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